La seguridad hídrica como pilar de desarrollo

El agua es nuestro recurso natural más preciado y una condición indispensable para la vida, que nadie cuestiona. Hoy, más que nunca, debemos aunar esfuerzos para utilizarlo con prudencia. Mientras la población mundial en aumento consume más agua dulce, el cambio climático está provocando una reducción de la disponibilidad de agua en muchas regiones a medida que los glaciares se retiran, las precipitaciones son menos previsibles y las inundaciones y sequías son más extremas.
 
Por ello, es necesario adoptar un enfoque integrado y sostenible para la ordenación de los recursos hídricos, porque las reservas actuales de agua no pueden satisfacer la demanda como consecuencia del alto crecimiento de la población, contaminación y utilización poco eficiente del agua, lo que significa que debemos trabajar para proteger y administrar este recurso frágil y limitado.
 
La agricultura es, con mucho, el principal usuario de agua y en las próximas décadas, para poder alimentar a una población mundial cada vez mayor y garantizar la seguridad alimentaria, será necesario aumentar la producción de alimentos. Esto, a su vez, significa que nuestro recurso finito más importante, el agua, deberá utilizarse de forma sostenible y sensata en la agricultura.
 
Sin embargo, en muchas partes del mundo, el agua escasea cada vez más y se han ido reduciendo las tasas de aumento de la producción agrícola. Al mismo tiempo, el cambio climático está agravando los riesgos y la imprevisibilidad para los agricultores, especialmente para los de menos recursos, que son los más vulnerables y los que tienen más dificultades para adaptarse.
 
Estos desafíos aumentan la competencia entre las comunidades por los escasos recursos hídricos, con lo cual agravan antiguos problemas de seguridad, se crean otros nuevos y dificultan la consecución de los derechos fundamentales a la alimentación, al agua y al saneamiento.
 
A fin de garantizar la seguridad alimentaria e hídrica para todas las personas, se requerirá la plena participación de todos los sectores y agentes. Será necesario transferir tecnologías hídricas apropiadas, empoderar a los pequeños productores de alimentos y conservar los servicios esenciales de los ecosistemas. Se requerirán políticas que promuevan los derechos al agua para todos y una mayor capacidad reguladora. Además, hemos de demostrar que los recursos hídricos no deben ser fuente de conflicto, sino un elemento catalizador para la cooperación.
 
Frente a este panorama, Piura como zona agrícola por excelencia requiere que promovamos el mejor uso de nuestro recurso hídrico, con el trasvase de las aguas del río Huancabamba y el empleo de las aguas subterráneas. De esta manera, Piura podrá constituirse como la primera región que mejor usa los recursos hídricos.
 
Asimismo, la creación de los Consejos de Cuenca constituye sin duda un paso de gran relevancia para atender el Manejo Integrado de los Recursos Hídricos en el Perú y en nuestra región, sin embargo nada se logrará si se improvisa, si no hay un denodado esfuerzo personal y de equipo.
 
En ese sentido, el camino que debemos seguir es claro: fortalecer la capacidad institucional y la gobernanza en todos los niveles, promover la transferencia de tecnología, movilizar más recursos financieros y mejorar la aplicación de las buenas prácticas y las enseñanzas adquiridas. En el Día Mundial del Agua, pido a todos los interesados que forjen asociaciones más sólidas y adopten medidas más concertadas, porque el agua contribuirá decisivamente a crear el futuro que queremos.
 
 
Ing. Alberto Joo Chang
Gerente General del Proyecto Especial de Irrigación e Hidroenergético del Alto Piura